Domingo, Mayo 19, 2024
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Julio Pareja: El dramaturgo que denuncia los problemas de la Amazonía a través del teatro y la literatura

"El artista tiene que estar comprometido con su pueblo. Está bien hacer un arte decorativo, pero si no tiene un trasfondo social, prácticamente no estaríamos haciendo del arte algo fundamental para el desarrollo humano", apunta Pareja.

Julio Wilber Pareja Velásquez, reconocido dramaturgo, actor y escritor amazónico, ha dejado una huella indeleble en el mundo del teatro con su pasión y talento. Tiene 73 años. Ha publicado cuatro libros y ha sido reconocido como “Persona Meritoria de la Cultura” por el Ministerio de Cultura en mérito de su labor.

Nacido el 3 de febrero de 1950 en Contumazá (Cajamarca), desde una temprana edad, el teatro capturó la atención de Pareja Velásquez. Su amor por las tablas fue alimentado por su maestro Hernando Díaz Hernández, quien lo guió en sus primeros pasos teatrales.

En su adolescencia, protagonizó diversas obras de teatro en su colegio.  Después, el artista viajó a Lima con la intención de estudiar una carrera universitaria, cualquiera excepto teatro —ya que no era bien visto por sus familiares—, sin embargo, encontró refugio en los espacios públicos donde se desarrollaba el teatro popular, como la Plaza San Martín y el Parque Universitario.

La pérdida de su madre representó una tragedia devastadora en la vida del artista. Obligado a regresar a La Ciudad de la Eterna Primavera, decidió emprender estudios de teatro en la Escuela Regional de Arte Dramático de Trujillo. Durante este periodo formó parte de diversas compañías teatrales que realizaban presentaciones de comedia, teatro infantil, teatro testimonial, entre otros. En 1985 funda el Taller de Creatividad Artística Hormiga – Tacreart y en 2013, la Asociación Cultural “Arte y Educación” – ACAyE.

La trayectoria del artista no se limita solo al teatro, sino también abarca su producción literaria. Hasta la fecha, bajo el sello de Trazos Editores, ha publicado los libros El rescate de la sirena, Teatro Amazónico, De mi selva sus misterios y De la vida su canto. Sus obras han sido representadas tanto en escenarios locales como internacionales.

El pasado miércoles 24 de mayo, Julio Pareja arribó a la ciudad de Arequipa con el propósito de participar en una serie de actividades en el Festilec: Festival de Libros y Artes. En el marco de sus presentaciones, tuvimos la oportunidad de dialogar con el destacado dramaturgo y escritor amazónico a propósito de su trayectoria, el misticismo y el realismo mágico de su obra, así como los problemas sociales en la Amazonía y sus proyectos futuros.

Coménteme un poco acerca de su trayectoria, tanto literaria como teatral.

Yo he hecho teatro prácticamente desde mi nacimiento, hice teatro desde primaria, hasta secundaria y superior. [Más tarde] fundé mi compañía. El teatro para mí, es mi vida. Es una pasión extraordinaria que comencé desde muy niño. Yo pienso —lo comento como una anécdota— que he sido teatrista desde que estaba en la barriga de mi mamá: me cambiaba de posturas, para acá, para allá y a veces se escuchaba mi risa. Es mi pasión. Finalmente me dediqué a hacer un teatro más profesional, estudié en la Escuela Regional de Arte Dramático de Trujillo, me gradué y actualmente soy actor, dramaturgo, guionista… Todo lo que se hace en el teatro, porque no tenemos subvención de nadie. Lo que hacemos con mi compañía, Teatro Hormiga, es un esfuerzo personal y colectivo.

¿Cómo surge su compañía [Taller de Teatro] Hormiga? ¿Qué presentaciones han realizado a lo largo de estos años en el Perú y el extranjero?

Hormiga nace en el año 1985, cuando yo era docente en un instituto pedagógico. En San Martín había la necesidad de que se haga un teatro más profesional. Comenzamos haciendo teatro, ya con actores que realizaban las técnicas correspondientes: no solamente tenían que aprenderse un texto y recitarlo, tenían que interpretar. Eso nos demoró tiempo, sin embargo, hemos hecho buen teatro. Incluso representamos a la región de San Martín y la amazonia en muestras independientes y universitarias. A nivel nacional siempre vamos a Chile, Ecuador y Colombia.

Libros de Julio Pareja publicados por Trazos Editores.

¿Y cómo incursiona usted en la literatura?

Me di cuenta que cuando iba a hacer teatro, muchas personas me decían “no tenemos herramientas para hacer teatro, no encontramos textos”, entonces conversando con Miuler Vásquez, se dio la idea de que yo debía escribir teatro. Como tenía experiencia me era fácil, entonces fui recopilando —no los trabajos que había realizado— sino [textos nuevos] en base a experiencias, [que aborden] los problemas de la sociedad. Mi teatro fundamentalmente está orientado a la defensa del ser humano y los recursos naturales.

Claro, justamente sus relatos tratan sobre los mitos de la selva…

Si…

Donde los malos no son necesariamente los monstruos, de hecho, los seres mitológicos son los que cuidan la selva y por el contrario los verdaderos monstruos son las personas, las empresas… ¿Por qué los tópicos [de sus relatos] giran en torno a estos temas?

Porque vivo en la amazonía. Constato día a día como es la acción depredadora del ser humano. Sobre todo, con las grandes empresas que ahora van y destruyen miles de hectáreas para sembrar palma aceitera o arroz. El petróleo, incluso la minería. La selva va agonizando día a día. Muchos no le toman importancia si tumban un árbol, pero si tú haces eso, estás tumbándote muchas vidas y mucha historia. Entonces nuestro teatro tiene que servir para hacer esa denuncia. Debe ser contestatario. Es una herramienta de defensa para el ser humano y todo lo que involucra su progreso.

Entonces. ¿Cree que la literatura tiene que tener una función de denuncia social?

Por supuesto, yo considero —como decía Vallejo— que el artista tiene que estar comprometido con su pueblo. Está bien hacer un arte decorativo, pero si no tiene un trasfondo social, prácticamente no estaríamos haciendo del arte algo fundamental para el desarrollo humano.

Ahora se vio que el derrame de petróleo de Repsol —ocurrido hace un año— fue un tema polémico, sin embargo, hasta la fecha los causantes de este [acontecimiento] no han sido sancionados. Al contrario, se reportó en un informe [de Ojo Público] que la [subsidiaria de la] empresa en Perú, incrementó sus ingresos en un 73% ¿No cree que es indignante? ¿Qué opina usted de esto?

Es indignante, lo que se hace en la amazonía es indignante. Repsol y todas las compañías que hay. ¿Sabes cuántos animales mueren en el agua por el derrame?

También hay personas afectadas, como pescadores…

¡Claro! El río en la amazonía es fuente de vida y de transporte. A través del río, uno va de un lugar a otro. Si esa fuente es arrasada, imagínate, ya no puedes transportarte, jalar tu canoa es difícil. Cuando la zona está infectada con petróleo. Los peces mueren a cantidades enormes, las aves que toman esas aguas también. También los niños, sufren de enfermedades.

Julio Pareja en el stand de Trazos Editores. Foto: Rivaldo Vásquez.

¿Sus relatos están basados en hechos reales? Es decir, tal como en [el relato] del río Shilcayo, ¿este río realmente se secó? Entre otros de sus textos y cuentos…

Claro, [ese río] ahora es un hilo de agua pestilente. Está sucediendo lo mismo con otros ríos. Los grandes ríos no pierden caudal en épocas de lluvia, pero en épocas que no hay lluvia se pueden cruzar los ríos andando, por ejemplo, el río Huallaga, cosa que antes no sucedía.

¿Cree que se ha perdido el respeto por la naturaleza, por lo místico y la cosmovisión de la selva?

Creo que el hombre se ha perdido respeto a sí mismo. Porque sin naturaleza no va a poder vivir. La naturaleza no necesita de nosotros, somos nosotros quienes necesitamos de ella.

¿Y qué opina acerca de los niños y jóvenes? Que poco a poco se alejan de toda tradición y costumbre [amazónica].

Es que no hay un trabajo sustantivo para reforzar la identidad. Si tú no te identificas con tu pueblo, si no te identificas con tu realidad, estás saliendo fuera de ella. Eso tiene que ser fortalecido por el sistema educativo, se cree que [la identidad] es una sola, pero tenemos varias naciones. Todo lo que se hace en Lima, no tiene validez en San Martín o viceversa. Nuestra educación tiene que responder a las necesidades de un determinado territorio.

Bueno, por otro lado, en su libro De mi selva sus misterios, aborda el tema de cómo la sociedad contemporánea está destruyendo toda la cosmovisión, magia y creencias que se tiene en torno a la selva. ¿Cuál sería tu opinión si, dentro de 10 o 20 años, las nuevas generaciones hubieran perdido por completo esa tradición?

Yo creo que si no se toman medidas necesarias y los artistas no reaccionan frente a esto [puede suceder]. Por ejemplo, yo estoy trabajando ahora una obra de teatro sobre la crueldad, pero no la crueldad que implica sangre o la matanza de personas. Sino con la intención de decirle a la gente que está depredando [la selva]: ¡Basta! ¡Hasta aquí nomás!

¿Cree que los niños también deben enterarse de estos problemas? Los adultos con frecuencia los alejan de esos temas complejos.

Eso es lo malo de la educación. En algunos centros educativos todavía estamos con el gatito con botas o la caperucita roja, cuando hay tanta literatura nacional que aborda problemáticas. Eso tenemos que resaltar.

Julio Pareja, Tito Cáceres y Hugo Riveros en el conversatorio “Historia del Teatro”. Fuente: Festilec.

Otro de sus temas abordados en su obra teatral es la relación entre padres e hijos, así como los derechos de los niños. ¿Puede comentarnos más al respecto?

Por supuesto. Para mí, la defensa de la vida es sustancial. Desde que el niño se encuentra en la barriga, desde la fecundación ya es un ser humano y hay que respetarlo. Los padres ahora con el tema de legalizar el aborto, están matando muchas vidas. Estamos convirtiéndonos legalmente en asesinos y me parece que eso no puede ser. Yo tengo una obra Los que no vienen al sol, que trata sobre los abortados, personas que fueron [extraídas] con máquinas y que se reúnen en el purgatorio para hablar de su situación y de cómo están viviendo.

Hay una realidad de trasfondo…

Es una realidad. El arte no solamente es ficción, pero ficcionamos algunas cosas para que no sean muy duras.

¿Por qué cree que el teatro amazónico no está tan difundido en el Perú?

Porque el Perú nunca ha visto a la amazonía como parte de ella. Lo ven siempre como la cola del furgón ¿no? Cuando la amazonía tenga más presencia, pienso que todas sus cualidades, sus personas, su arte, va a ser valorado en la dimensión que corresponde.

¿Usted cree en todos los relatos místicos, profanos y sagrados de la selva?

Si, porque hay evidencia [de personas] que han visto ello.

¿Tuvo alguna experiencia en torno a esto? ¿Algo paranormal?

Por ejemplo, en un libro nuevo que voy a publicar están los Tunchis de la Cuadra 2 —una cuadra donde yo vivía— y donde [este ser] había aparecido. Mucha gente no lo creía, pero yo sí, he escuchado y visto una serie de imágenes para dar cuenta de que los tunchis sí existen.

¿Cuáles son sus proyectos literarios o teatrales que tiene ahora en curso o futuros a emprender?

En el teatro, revitalizar mi compañía y hacer teatro para la amazonía, el Perú y el mundo. En cuanto a la literatura, seguiré escribiendo. Mi compromiso con la literatura, es un compromiso con la vida misma. Todo es un círculo, todo da vueltas, entonces, desde donde hemos comenzado, vamos a finalizar. Comencé con el teatro y quiero terminar con el teatro.

En específico. ¿Algún título o nombre?

Estoy realizando un trabajo de teatro que es un reconocimiento a la obra de [César] Vallejo, pero Vallejo visto desde la amazonía. Estoy haciendo otra obra de teatro que trata de la matanza que hubo contra los indígenas en la amazonía. Son proyectos que tienen que ver con la realidad, tanto en mi teatro como en mi literatura.

Por Rivaldo Vásquez.

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