La devoción a la Virgen de Chapi ha acompañado a generaciones de arequipeños durante siglos. Esa historia de fe, tradición y peregrinación puede apreciarse hoy en la exposición fotográfica “La Virgen de Chapi en la historia de Arequipa”. Inaugurada en la Universidad Católica San Pablo (UCSP), donde se exhiben imágenes captadas entre finales del siglo XIX e inicios del XX.
La muestra reúne 20 fotografías provenientes de importantes archivos históricos de la ciudad. A través de ellas es posible observar cómo eran las peregrinaciones hacia el santuario de Chapi en una época en la que el viaje implicaba largas caminatas y condiciones mucho más difíciles que las actuales.
Estas fotografías provienen de los archivos de los fotógrafos Guillermo Rodríguez Zaconet, Manuel Jesús Glave y Víctor Alcázar. Los documentos forman parte del trabajo de conservación y digitalización impulsado por la UCSP durante los últimos años.
Algunas imágenes muestran detalles que hoy resultan sorprendentes. Los peregrinos recorrían largas distancias a pie y muchos llevaban escopetas para protegerse durante el trayecto hacia el santuario ubicado en Polobaya. Cuando el camino atravesaba zonas aisladas y de difícil acceso.

Para Pamela Cabala Banda de Vega, presidenta de la Comisión de Peruanidad de la UCSP, uno de los aspectos más significativos de la exposición es que permite reconocer cómo esta devoción ha permanecido viva dentro de las familias arequipeñas. Una tradición que ha sido transmitida de generación en generación y que continúa formando parte de la memoria colectiva de la región.
Historia de la Virgen de Chapi:
La historia de la Virgen de Chapi se remonta al periodo colonial. La imagen de la Virgen estaba siendo trasladada a otro lugar, pero durante el recorrido se volvió tan pesada que los pobladores no pudieron moverla. Según la leyenda, pobladores quechua hablantes escucharon las palabras “Chaypi, chaypi”, que significan “aquí, aquí”. El hecho fue interpretado como una señal para que permaneciera allí, en el paraje conocido como Chapi, donde posteriormente se levantó el santuario que hoy recibe a miles de peregrinos cada año. Desde entonces comenzó a ser conocida como la Virgen de Chapi.
Con el paso del tiempo, la llamada «Mamita de Chapi» se convirtió en una de las advocaciones marianas más importantes del sur peruano. Su influencia ha trascendido incluso las fronteras del país, con celebraciones de fieles peruanos en ciudades como Roma y São Paulo, donde la devoción continúa reuniendo a comunidades migrantes.
La exposición es una oportunidad para observar, a través de la fotografía, cómo la fe de generaciones de arequipeños quedó plasmada en imágenes que hoy forman parte del patrimonio histórico de la ciudad.
Por: Pamela Corahua.

