martes, enero 13, 2026
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¿Por qué la relación maestro-alumno es fundamental en la educación?

El Dr. Jorge Pacheco Tejada, profesor emérito de la Universidad Católica San Pablo, reflexiona sobre el rol esencial del vínculo entre maestro y alumno. A partir de su experiencia en el aula, destaca que la verdadera enseñanza nace del encuentro humano, del diálogo afectivo y de la mirada que reconoce el mundo interior del estudiante.

La celebración por el Día del Maestro es ocasión propicia para hacer una reflexión en torno a la figura del educador.

A lo largo de mi experiencia docente, he madurado la convicción de que el contacto con los alumnos en el aula, es lo único que puede dar verdadero sentido a la enseñanza e, incluso, a la propia vida del profesor.
Mirar a los ojos a los estudiantes brinda toda una riqueza comunicativa y desarrolla en nosotros, los maestros, una capacidad muy valiosa: la de descubrir, a través de esa mirada, todo el mundo interior del alumno. Expresiones de aprobación, rechazo, duda o incredulidad; de temor, alegría, ilusión o desilusión; de entusiasmo o aburrimiento.

Con el tiempo, el maestro va aprendiendo a reconocer en los rostros de sus alumnos la inmensa riqueza de ese mundo interior. Los estudiantes no son recipientes que deben ser llenados; son seres humanos que necesitan de los profesores para dialogar, interactuar y conocerse a sí mismos.

Por ello, la escuela y la universidad deben entenderse como comunidades donde los futuros ciudadanos se forman para ejercer su profesión con una sólida convicción ética y un profundo sentido de la solidaridad humana y del bien común. Es recién, a partir de esa comprensión, que podemos entender la auténtica figura del maestro.

Sin la vida comunitaria que representa la escuela, sin ese encuentro entre profesores y alumnos en el aula, no puede haber verdadera transmisión del saber ni formación auténtica.

La relación maestro-alumno es fundamental en la educación porque se trata de un lazo empático-afectivo. Los niños y jóvenes, por su edad, se relacionan a través de profundos vínculos emocionales.

Preguntaba, hace algún tiempo, a un grupo de alumnos que se preparan para ser profesores: ¿cuál es la condición más necesaria para ser maestro? La mayoría coincidió en que se requiere “vocación” y tener la capacidad de tratar a los niños como “personas”. Ser muy respetuoso, tener paciencia y buenas técnicas pedagógicas, inteligencia emocional, autoridad moral; pero, sobre todo, ser cercano al alumno.

La posibilidad de formar exige al maestro la capacidad de expresar y sentir ternura, estar siempre abierto y sensible a las vivencias afectivas de los alumnos; transmitir, en la experiencia de enseñar, el goce del conocimiento; revelar a los estudiantes cómo el conocimiento embellece la vida; contagiarles de actitudes de respeto hacia sí mismos, de entusiasmo y calidez en su relación con los otros, de autoconfianza y valoración de sus posibilidades.

El docente debe también manejar apropiadamente las diversas técnicas, recursos y métodos de comunicación necesarios para hacer más atractiva y eficiente la transmisión de sus mensajes.

Los maestros estamos llamados a promover una educación que supere la crisis humanitaria y que profundice en el respeto y la forja de adecuadas relaciones humanas. Grande es nuestra tarea, pero tengo la convicción de que sí estamos preparados. ¡Feliz Día del Maestro!

Dr. Jorge Pacheco Tejada, profesor emérito de la Universidad Católica San Pablo

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