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Rubén Silva: “Los niños tienen derecho a encontrarse con la tristeza en los libros”

Durante tres décadas acompañó a escritores en la construcción de sus libros. Hoy, convertido en un autor destacado de la literatura infantil peruana, defiende una idea sencilla pero profunda: los niños merecen ser tratados como personas.

Durante tres décadas, Rubén Silva se dedicó a ayudar a otros a contar historias. Como editor, revisó manuscritos, acompañó procesos creativos y trabajó junto a cientos de autores para convertir borradores en libros publicados. Después de años observando el oficio desde el otro lado del escritorio, decidió asumir un reto distinto, escribir sus propias historias.

Escritor, editor, traductor y lingüista egresado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Silva ha dedicado gran parte de su vida al mundo editorial. Aunque hoy es reconocido por títulos como Los miedos de Joaquín y Peku vino en una caja, durante mucho tiempo su nombre estuvo vinculado principalmente al trabajo de edición.

“De tanto acompañar, de tanto ayudar a escribir, llega un momento en que dices: ¿por qué yo no? Si yo también puedo escribir”, recuerda.

Rubén Silva

La decisión no surgió de manera repentina. Antes de publicar sus propios libros ya había pasado años trabajando con autores y perfeccionando historias ajenas. Actualmente calcula que ha editado más de 500 y 600 obras, una cifra que supera ampliamente la cantidad de libros que ha publicado como autor.

Del oficio de corregir al desafío de crear

A diferencia de la imagen romántica del escritor enfrentado a una página en blanco, Silva asegura que ese nunca fue su principal obstáculo. Para él, escribir suele surgir de forma natural. El verdadero desafío aparece después, cuando llega el momento de corregir.

“Lo más difícil es ser editor de ti mismo. Siempre necesitas una mirada externa porque hay cosas que uno no ve”

Rubén Silva

Su experiencia como editor le permitió comprender que la escritura es, ante todo, un proceso de revisión constante. Por ello, cuando trabaja sus propios textos, deposita una gran confianza en quienes cumplen el papel de editores, como alguna vez alguien deposito la confianza en él.

“Cuando soy autor no interpelo demasiado a mis editores. Confío en sus decisiones y en su capacidad para ayudarme a terminar lo que escribo”

Rubén Silva

Escribir para niños desde el respeto

Gran parte de la obra de Rubén Silva está dirigida a niños y jóvenes. No obstante, rechaza la idea de que escribir para ellos signifique simplificar la realidad o subestimar su capacidad de comprensión. Para el autor, el primer paso consiste en reconocer a los niños como personas.

“A veces no miramos a los niños como personas. Los vemos como sujetos de educación, de crianza o de cuidado. Ahí nos perdemos muchas cosas porque dejamos de escuchar lo que quieren decir”

Rubén Silva.

Esa mirada atraviesa toda su producción literaria. Lejos de evitar temas difíciles, considera que los niños tienen derecho a encontrarse con emociones complejas dentro de los libros.

“Algunos creen que la tristeza no debería aparecer en los libros para niños porque el mundo ya está lleno de tristeza. Pero la vida es así. La vida está llena de violencia, de muerte y de tristeza”.

Rubén Silva

Desde su perspectiva, ocultar esos temas no protege a la infancia. Por el contrario, limita la posibilidad de que los niños comprendan experiencias que tarde o temprano formarán parte de sus vidas. La muerte de un abuelo, el miedo al abandono o la separación de los padres son situaciones que forman parte de la experiencia humana. Para Silva, la literatura puede convertirse en un espacio seguro para explorar esas preguntas.

“Los niños también tienen derecho a ver reflejado eso de la vida”.

Rubén Silva.

Su primera novela, Los miedos de Joaquín, nació precisamente de una inquietud personal. Cuando era niño, una pregunta lo acompañaba constantemente: ¿por qué sus padres discutían tanto? Años después, esa experiencia terminó convirtiéndose en literatura. Aunque reconoce que escribe desde sus propias experiencias, no cree que sus historias respondan únicamente a preocupaciones individuales. Más bien considera que existen emociones universales que atraviesan a todas las personas.

Por ello, muchas de sus historias parten de las preguntas que él mismo se hacía durante la infancia. En lugar de buscar respuestas definitivas, intenta construir relatos que permitan reflexionar sobre ellas.

“Tenemos miedo a perdernos, a que nos abandonen, a que se mueran las personas que queremos. Esas cosas son universales”.

Rubén Silva.

Para Rubén Silva la principal diferencia entre la literatura para adultos y la dirigida a niños no está en la calidad ni en la profundidad de los temas, sino en las competencias del lector. Los niños aún están desarrollando vocabulario, experiencia de vida y habilidades lectoras, por lo que requieren estructuras narrativas distintas. Por ello, los libros infantiles suelen apoyarse más en la acción y en el desarrollo de una trama clara.

“Lo más importante para un lector niño es que pasen cosas, que el protagonista tenga una misión y haga algo para cumplirla”, explica.

Rubén Silva.

Leer mejor, escribir mejor

Al reflexionar sobre su propia trayectoria, Silva reconoce que si pudiera conversar con el joven que fue décadas atrás le daría un consejo sencillo, leer de manera más consciente. Cuenta que durante su infancia y adolescencia leía todo lo que caía en sus manos, desde novelas publicadas en revistas hasta libros de autoayuda, textos religiosos o poesía.

Esa diversidad alimentó su formación como lector, pero hoy considera que una lectura más ordenada le habría permitido desarrollar un criterio literario distinto desde etapas tempranas. Aun así, reconoce que ese recorrido desordenado también formó parte de la construcción del escritor que es actualmente.

“Al Rubén de hace 20 años le diría que tuviera un paladar más fino para leer”

Rubén Silva

Nunca es tarde para empezar

Uno de los aspectos más llamativos de su carrera es que publicó su primer libro cuando ya había superado los cuarenta años. En una época donde las redes sociales suelen imponer la idea de que el éxito debe llegar temprano, Silva ofrece una mirada diferente. Considera que los proyectos creativos no deberían medirse únicamente por criterios económicos o de reconocimiento público.

Según explica, la escritura nació para él como una necesidad personal y una forma de expresión, no como una fuente principal de ingresos. Por eso, anima a quienes sienten que han llegado tarde a desarrollar una vocación artística a confiar en lo que tienen para decir.

“Si tienen algo que decir, que lo digan”

Rubén Silva

Literatura e ilustración: una alianza inseparable

Otro aspecto que considera fundamental dentro de la literatura infantil es el trabajo de los ilustradores. Para Silva, las imágenes no son un complemento decorativo, sino una parte esencial del relato. Considera necesario que la industria editorial reconozca mejor el trabajo de los artistas visuales y les otorgue condiciones más justas de participación.

“No se puede imaginar un libro para niños sin ilustración, en algunos casos el ilustrador debería ser considerado coautor porque aporta sentido y significado a la historia”

Rubén Silva

Redescubriendo los orígenes de la literatura infantil peruana

Actualmente, uno de los proyectos que más entusiasmo le genera es la reciente edición de Juguetes, considerado el primer libro de literatura infantil peruana.

La obra posee además un vínculo especial con Arequipa, ya que incluye ilustraciones originales del pintor arequipeño Jorge Vinatea Reynoso, uno de los artistas más importantes del arte peruano del siglo XX.

Silva describe este trabajo editorial como un descubrimiento fascinante y una oportunidad para acercar al público a una pieza fundamental de la historia literaria nacional.

Leer en tiempos de pantallas

En una época marcada por los teléfonos móviles, las redes sociales y la inteligencia artificial, Rubén evita los discursos alarmistas sobre la desaparición de la lectura. Más que insistir con mensajes o campañas, considera que el acercamiento a los libros debe surgir de manera natural. La clave, está en facilitar el encuentro entre los niños y los libros.

“Lo que hay que hacer es dejar los libros a la mano para que por curiosidad se acerquen”

Rubén Silva

También destaca la importancia de la lectura compartida dentro de los hogares. Leer en voz alta, continúa siendo una de las formas más efectivas de despertar el interés por las historias.

“La invitación para los adultos es que dejen un rato los teléfonos y las pantallas y acerquen los libros a los niños”

Rubén Silva

Después de treinta años editando historias ajenas y más de una década escribiendo las propias, Rubén Silva mantiene intacta la convicción que lo llevó a publicar sus primeros libros, la literatura sigue siendo una herramienta capaz de acompañar y abrir nuevas preguntas. Especialmente para aquellos lectores que recién comienzan a descubrir el mundo.

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