Más de 90 defensores y defensoras de derechos humanos y ambientales de 20 regiones del país se reunieron en Lima del 7 al 9 de julio para participar en el III Encuentro Nacional de Defensoras y Defensores. Durante tres días, buscaron visibilizar las amenazas, agresiones y procesos judiciales que enfrentan por proteger sus territorios y recursos naturales.
Organizado por la Campaña Nacional de Defensores y Defensoras del Perú, el evento se desarrollo bajo los lemas “Perú, te quiero, por eso te defiendo” y “Justicia para Defensores y Defensoras”, y tiene como objetivo construir una agenda nacional de protección con propuestas concretas para garantizar la seguridad de quienes defienden el ambiente.
Según la organización Global Witness, el Perú es el sexto país más peligroso del mundo para los defensores ambientales, con más de 50 asesinatos en la última década. Solo en 2024, la Defensoría del Pueblo ha registrado al menos 39 casos de amenazas, agresiones físicas y criminalización en su contra.
Las regiones de Ucayali, Madre de Dios y Amazonas concentran los mayores riesgos. En esas zonas, más de 220 personas viven bajo amenaza constante, en contextos marcados por la minería ilegal, la tala indiscriminada y el narcotráfico.
Durante el encuentro se abordaron casos emblemáticos, como el de Cotabambas (Apurímac), donde once comuneros fueron absueltos tras una década de proceso judicial, o el de Cajamarca, donde se declaró prescrita la investigación por las muertes durante las protestas contra el proyecto Conga. También se discutió la situación de la comunidad de Chaparrí (Lambayeque), que protege un área de conservación y enfrenta amenazas de mafias locales.
Además de las mesas de trabajo, se sostuvieron reuniones con autoridades del Ejecutivo, organismos internacionales y representantes de la cooperación, con el fin de impulsar una Agenda Nacional 2025–2026 que permita avanzar hacia políticas reales de protección.
El encuentro culminó el 9 de julio con una conferencia de prensa en la que se presentaron sus demandas. Para estos defensores y defensoras proteger la naturaleza no es un delito, sino un compromiso con el país y con las generaciones futuras.
Redacción por Germain Soto

