
Luego de atravesar una pandemia donde nos vimos obligados a utilizar nuevas tecnologías para ventas online y para la creación de contenido, también nos vimos obligados al nuevo aprendizaje de estas tecnologías, entre ellas el uso de la inteligencia artificial.
En el entorno laboral hemos escuchado muchas veces la frase típica “pregúntale a la IA” para resolver consultas o realizar tareas del día a día. Y, si es cierto, la inteligencia artificial ayuda, apoya, organiza, simplifica, reduce tiempo e interpreta lo que uno quiere decir; sin embargo, no puede reemplazar el pensamiento racional humano ni tampoco eliminar roles dentro de un equipo.
Algo que pasa muy a menudo es creer que el uso de la inteligencia artificial puede reemplazar el rol o puesto de un miembro del equipo de marketing; sin embargo, no es así. Lo que ayuda es a potenciar y mejorar los talentos dentro de las empresas.
Dentro de las organizaciones o empresas que tienen equipos de marketing y comunicación, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un aliado estratégico en el desarrollo de las funciones de cada puesto, ayudando a optimizar campañas publicitarias y mejorar la experiencia del cliente.
Sobre todo en las áreas específicas de diseño gráfico multimedia, community manager, analista de datos, content creator y más. Esto es por su capacidad para optimizar procesos creativos y estratégicos. En el caso del diseñador, la IA facilita la generación de propuestas visuales, la edición automática de imágenes, la selección de paletas de colores y la adaptación de formatos para distintas plataformas, permitiendo ahorrar tiempo y enfocarse en la parte más creativa del trabajo mediante ChatGPT, Gemini, CapCut y más. Para el community manager, la IA ayuda a analizar métricas, creación de contenido, identificar los mejores horarios de publicación, creación de copys atractivos, generar ideas de contenido para una parrilla diaria o mensual y humanizar respuestas sin perder coherencia en la comunicación. De esta manera, la tecnología no reemplaza el talento, sino que puede lograr potenciar la productividad y permitir a los profesionales concentrarse en el desarrollo de la estrategia y generar una conexión auténtica con la audiencia. Una de las ventajas más importantes es la optimización de tiempo, porque la IA facilita tareas que antes requerían mucho tiempo y esfuerzo humano.
Orientando un enfoque solo a redes sociales, además de los ya mencionados, la IA ayuda a analizar los algoritmos, analiza patrones de interacción para ofrecer contenido relevante, logrando campañas más efectivas y con mejor foco.
Sin embargo, aunque la IA aporta múltiples beneficios, el pensamiento humano continúa siendo insustituible. La creatividad, la empatía y la capacidad de comprender emociones profundas no pueden ser replicadas completamente por una máquina. El marketing no solo se basa en datos, sino también en historias, valores y conexiones auténticas con las personas. Una campaña exitosa necesita sensibilidad cultural, intuición y criterio ético, cualidades que surgen de la experiencia humana y no únicamente de algoritmos.
Por ello, el verdadero potencial del marketing se encuentra en la combinación equilibrada entre tecnología y talento humano. La inteligencia artificial debe verse como una aliada estratégica que apoya la toma de decisiones, pero no como un reemplazo del profesional creativo. Cuando la innovación tecnológica se complementa con la visión crítica y la imaginación humana, se logran resultados más sólidos, auténticos y sostenibles. En definitiva, la IA es una herramienta poderosa, pero es el pensamiento humano el que siempre debe prevalecer y guiar su uso.
No obstante, algunos encargados del área de marketing han manifestado ciertas preocupaciones frente al uso excesivo de la IA. Desde su perspectiva, existe el riesgo de depender demasiado de los datos y perder la esencia humana que conecta verdaderamente con el público. Un gerente de marketing podría señalar que, aunque los algoritmos identifican patrones de consumo, no comprenden completamente el contexto social, cultural o emocional detrás de cada decisión de compra. Esta dependencia tecnológica podría llevar a estrategias frías, repetitivas o poco auténticas si no se supervisan adecuadamente.
Asimismo, un responsable del área podría criticar que la implementación de IA sin una estrategia clara puede generar una falsa sensación de innovación. No basta con incorporar herramientas tecnológicas; es necesario contar con profesionales capacitados que interpreten los resultados y tomen decisiones responsables. Según esta visión, la IA debe ser un soporte y no el eje central del marketing.
Recordemos que el liderazgo humano, la ética profesional y la creatividad siguen siendo los pilares que garantizan campañas significativas y duraderas en el tiempo.
Sobre la autora:
Angela Gianinna Calapuja Guevara. Especialista en Comunicación y Marketing, con más de 9 años de experiencia liderando estrategias de marketing tradicional y digital en el sector retail y comercial. Especialista en gestión de marcas, campañas integradas, ecommerce y ventas B2C/B2B, con sólido enfoque en resultados y posicionamiento. Cuenta con experiencia directiva, manejo de presupuestos, liderazgo de equipos y coordinación multisucursal. Actualmente es Jefe de Marketing en Kelly´s Shoes y se desempeña como docente en marketing y publicidad en el Instituto Thomas Jefferson y la Unidad de Producción de Bienes y Servicios UPBS-Unsa.


