El pasado 27 de abril de 2026, un operativo del Ejército del Perú en la carretera Colcabamba-Ayacucho, en la provincia de Tayacaja (Huancavelica), terminó con la muerte de cinco personas y dejó dos heridas. En un inicio, los ocupantes del vehículo fueron vinculados a presuntas actividades ilícitas; sin embargo, según las diligencias del Ministerio Público no confirmaron la presencia de armas ni drogas. El caso se investiga por presunto homicidio calificado, en un escenario donde la identificación de sospechosos ocurre en escenarios marcados por antecedentes de violencia y economías ilegales.
El Ministerio Público ordenó la liberación de ocho militares y tres civiles que permanecían detenidos tras el operativo, al no encontrar elementos suficientes para establecer responsabilidades individuales. La disposición fue emitida por el Primer Despacho de la Fiscalía Penal de Tayacaja. Asimismo, la Fiscalía observó que parte de la información policial fue remitida de manera incompleta y fuera de los plazos establecidos.
Versiones contrapuestas
De acuerdo con la versión inicial recogida en el expediente, una patrulla militar intervino una camioneta Toyota Hilux cuyo conductor no habría acatado la orden de detenerse.
Según esta versión, desde el vehículo se habrían realizado disparos contra los efectivos, quienes respondieron al fuego. La intervención se produjo en el marco de operativos antidrogas en una zona donde este tipo de acciones se desarrollan de manera recurrente.
Las familias de las víctimas rechazan esa versión y sostienen que los jóvenes no estaban vinculados a actividades ilícitas. Señalan que regresaban de un partido de fútbol al momento de la intervención. Estas declaraciones forman parte de los elementos que el Ministerio Público evalúa para esclarecer lo ocurrido.
Ricardo Acuña Quispe, sobreviviente de la intervención militar, declaró que logró salir inicialmente del lugar de los hechos. Horas después, se presentó ante los efectivos militares, quienes registraron su testimonio en video.
En ese primer testimonio, indicó que transportaba paquetes de droga. Sin embargo, en una declaración posterior, sostuvo que dicha afirmación se produjo bajo presión por parte de los militares.
Este elemento forma parte de la investigación en curso y se da en un contexto en el que no se ha confirmado la presencia de droga u otros elementos ilícitos en el vehículo intervenido.
Un territorio marcado por su historia:
Los hechos ocurrieron en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Esta zona concentra una de las principales cuencas cocaleras del país y donde operan organizaciones vinculadas al narcotráfico, además de remanentes de Sendero Luminoso. Debido a estas condiciones, el Estado mantiene una presencia constante de las Fuerzas Armadas y realiza operativos de control con frecuencia. Esto hace que muchas intervenciones se desarrollen en escenarios considerados de alto riesgo.
El caso continúa en investigación para determinar cómo se produjo la intervención y si el uso de la fuerza fue el adecuado. Los hechos ocurren en un contexto donde las características del territorio y sus antecedentes influyen en la forma en que se interpretan este tipo de situaciones desde el inicio.
Por: Pamela Corahua.

