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Del laboratorio a la sociedad: Cómo el laboratorio LICE ayuda a enfrentar los nuevos desafíos ambientales del Perú.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, conversamos con el Mg. Víctor Hugo Rodríguez Uro, especialista del Laboratorio de Investigación en Contaminantes Emergentes (LICE) de la Universidad Nacional de San Agustín, docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica San Pablo y docente de posgrado, sobre los riesgos ambientales que muchas veces no vemos, pero que forman parte de nuestra vida cotidiana.

¿Qué tienen en común el agua que bebemos, los alimentos que consumimos y los productos que usamos todos los días? Aunque no siempre lo percibimos, todos pueden contener sustancias capaces de afectar nuestra salud y el ambiente.

Para comprender mejor esta realidad, en el Día Mundial del Medio Ambiente, conversamos con el Mg. Víctor Hugo Rodríguez Uro, especialista del Laboratorio de Investigación en Contaminantes Emergentes (LICE) de la UNSA. Desde este espacio de investigación, se estudian sustancias como plaguicidas, residuos de fármacos, cianotoxinas y microplásticos, compuestos que pueden encontrarse en el agua, los alimentos y los ecosistemas sin que las personas sean conscientes de ello.

En esta entrevista, el investigador explica por qué los contaminantes emergentes representan uno de los retos ambientales más importantes de la actualidad. Cuál es la capacidad científica que existe en Arequipa para estudiarlos y cómo el conocimiento generado en los laboratorios puede contribuir a proteger la salud de la población y fortalecer la gestión ambiental en el país.

Cuando hablamos de contaminación ambiental, muchas personas piensan solo en basura o humo. Desde la ciencia, ¿qué formas de contaminación son menos visibles, pero potencialmente más preocupantes?

Es cierto. Para la población en general, es mucho más fácil identificar fuentes de contaminación que son visibles a nuestros ojos. Como la basura, las aguas residuales, las chimeneas, entre otros ejemplos. Sin embargo, detrás de estos contaminantes que se pueden apreciar a simple vista, existe una serie de sustancias químicas que solo pueden ser detectadas en laboratorios especializados. Son precisamente estas sustancias las que pueden poner en peligro la salud de las personas y del ambiente.

¿Estamos entendiendo realmente la magnitud de los problemas ambientales en el país, o todavía reaccionamos solo cuando el daño ya es evidente?

Usualmente reaccionamos cuando los daños ambientales se vuelven evidentes o cuando terminan convirtiéndose en desastres ambientales que causan un gran impacto en nuestro entorno y en los ecosistemas. Podemos recordar casos emblemáticos, como los derrames de petróleo en el mar peruano o, más recientemente, la muerte de una gran cantidad de truchas en un criadero.

Sin embargo, en el día a día, tanto las actividades cotidianas de las personas como las actividades industriales emiten contaminantes al ambiente en cantidades que también pueden alterarlo. En particular, existen contaminantes que aún no han sido suficientemente estudiados ni regulados, pero que también pueden afectar la salud de las personas y del ambiente.

Mg. Victor Hugo Rodriguez Uro, Especialista de laboratorio de investigación en contaminantes emergentes de la UNSA. Docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica San Pablo y docente de posgrado de la Maestría en Ingeniería Ambiental.

Si tuviera que explicarle a una familia arequipeña cómo la contaminación puede afectar su vida diaria, ¿qué ejemplo usaría?

Las personas estamos expuestas diariamente a diferentes contaminantes que pueden afectar nuestra salud y alterar el ambiente. Por ejemplo, estos contaminantes pueden ingresar a nuestro organismo al beber agua contaminada con microorganismos, al consumir alimentos con residuos de plaguicidas o al respirar gases contaminantes producto de la combustión generada por el parque automotor, entre otras fuentes.

Usted trabaja en investigación sobre contaminantes emergentes. ¿Qué son y por qué deberían importarle a la ciudadanía?

Los contaminantes emergentes son una nueva gama de contaminantes, usualmente sustancias químicas presentes en productos cotidianos, que no siempre están reguladas y que pueden causar daños a la salud de las personas o al ambiente. Algunos ejemplos son los plaguicidas que pueden estar presentes en los alimentos, los residuos de fármacos que, después de su consumo, terminan en el ambiente, así como colorantes sintéticos, entre otros.

Todas estas sustancias que usamos en el día a día pueden terminar en el ambiente y ocasionar problemas en la salud de las personas y de los ecosistemas.

¿Podemos estar expuestos a contaminantes emergentes sin darnos cuenta? ¿Dónde podrían encontrarse: en el agua, alimentos, suelos o productos de uso diario?

Sí, claro. Actualmente, este tema aún está poco estudiado en el Perú. Sin embargo, pueden existir contaminantes emergentes, como plaguicidas o toxinas, en el agua potable que consumimos, así como residuos de plaguicidas y hormonas en los alimentos. También está el problema de los microplásticos, que a la fecha se encuentran en casi todo lo que consumimos.

Todos estos contaminantes, con los cuales convivimos en el día a día, representan un riesgo para las personas y también para el ambiente. Esto se debe a que muchos de ellos terminan en ríos, lagos y océanos, causando serios problemas en los ambientes naturales donde conviven diversos organismos, como algas, peces, aves, entre otros.

¿Qué tan preparado está el Perú para identificar y controlar contaminantes que aún no siempre están regulados?

En el Perú existen pocos laboratorios y estudios enfocados en contaminantes emergentes. Sin embargo, desde el Laboratorio de Investigación en Contaminantes Emergentes (LICE) de la UNSA, se cuenta con equipamiento robusto para la detección, el estudio y la evaluación de alternativas de tratamiento para este tipo de contaminantes.

¿Qué riesgos podrían representar los contaminantes emergentes para la salud humana, los ecosistemas y la seguridad hídrica?

En el caso del laboratorio LICE, por ejemplo, trabajamos con cianotoxinas en cuerpos de agua. Las cuales pueden poner en riesgo la salud de las personas. También venimos trabajando en el estudio de plaguicidas que podrían estar presentes en el agua potable o afectar cuerpos de agua como ríos y lagos. Así como a todos los seres vivos que dependen de estos recursos.

Actualmente, venimos desarrollando diferentes proyectos orientados a la detección, el estudio ambiental y el tratamiento de contaminantes emergentes.

¿Qué papel cumple un laboratorio de investigación en contaminantes emergentes frente a los problemas ambientales de la región?

Actualmente, el laboratorio LICE representa una oportunidad y una fortaleza para la región Arequipa, ya que su capacidad analítica, infraestructura y proyectos de investigación pueden servir como información de soporte para las instituciones y los tomadores de decisiones.

Por otro lado, los estudiantes que actualmente se vienen formando en el laboratorio, en un futuro cercano. Serán profesionales altamente capacitados, capaces de utilizar la investigación científica para contribuir a la solución de los problemas ambientales de la región.

Estudiantes que se vienen formando en el laboratorio LICE.

¿Cómo puede un resultado de laboratorio convertirse en una decisión pública, una alerta ambiental o una medida de prevención?

El laboratorio LICE tiene la capacidad de detectar diferentes contaminantes emergentes de preocupación ambiental. En ese sentido, en algunos casos, como ocurre con los plaguicidas y las cianotoxinas que sí están regulados. Los resultados pueden servir para alertar a las entidades gubernamentales y a los tomadores de decisiones sobre los riesgos que representan para la salud de las personas y el ambiente. Esto permite tomar medidas de control y prevención.

Asimismo, los resultados relacionados con contaminantes que aún no están regulados pueden servir como información de soporte para futuras regulaciones.

¿Qué se necesita para fortalecer la investigación ambiental en el Perú: más laboratorios, más profesionales, más financiamiento, mejor articulación o todo lo anterior?

El caso del laboratorio LICE es un modelo de referencia a nivel nacional. La inversión en un laboratorio altamente especializado, con infraestructura moderna y equipamiento robusto, representa un gran paso asumido por la universidad.

Sin embargo, esta inversión debe continuar con mayor financiamiento para proyectos de investigación. Así como con nuevas oportunidades para la formación y retención de personal altamente calificado. Este personal puede contribuir al desarrollo de la investigación ambiental en la universidad, en beneficio de la región y del país.

¿Cree que el país está dando suficiente valor al trabajo científico que realizan los ingenieros ambientales?

Creo que, en la actualidad, existe mucho interés por parte de los estudiantes de Ingeniería Ambiental en estudiar diferentes problemáticas ambientales, como el problema de los microplásticos, los plaguicidas, entre otros. Sin embargo, en el campo laboral nacional todavía falta desarrollar más espacios y brindar mayor soporte para la investigación ambiental.

En ese sentido, muchos estudiantes tienden a mirar hacia el extranjero en busca de oportunidades de desarrollo científico o de formación especializada, ya que actualmente estas oportunidades aún son reducidas en el país.

Mg. Victor Hugo Rodriguez Uro, Especialista de laboratorio de investigación en contaminantes emergentes de la UNSA. Docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica San Pablo y docente de posgrado de la Maestría en Ingeniería Ambiental.

¿Qué esperanza le da la ciencia frente a los problemas ambientales actuales?

Soy de las personas que creen en la ciencia y en el conocimiento como bases para el desarrollo. Considero que la investigación científica genera una gran capacidad para entender a profundidad la problemática ambiental y transformarla en oportunidades.

Desde un punto de vista macro, el conocimiento sirve para gestionar mejor los problemas ambientales. Asimismo, desde el punto de vista de los profesionales que se dedican a estudiar estas problemáticas, la ciencia les brinda la oportunidad de contribuir a su solución a través de la investigación y la innovación.

Por ejemplo, la ciencia puede contribuir generando conocimiento sobre la presencia de contaminantes en el agua de consumo humano. Al mismo tiempo, también puede impulsar el desarrollo de tecnologías enfocadas en el tratamiento de estos contaminantes para mejorar la calidad del agua.

Estos nuevos conocimientos pueden servir a las autoridades para una mejor gestión ambiental. Del mismo modo, el desarrollo de nuevas tecnologías puede contribuir a la creación de empresas basadas en innovación.

Para Rodríguez, la ciencia sigue siendo una de las herramientas más valiosas para enfrentar los desafíos ambientales actuales. Más allá de identificar problemas, la investigación permite generar soluciones, desarrollar nuevas tecnologías y proporcionar información clave para la toma de decisiones. En un contexto donde muchos contaminantes aún son poco conocidos o escasamente regulados el trabajo que se realiza desde laboratorios especializados como el LICE. Demuestra que el conocimiento científico puede convertirse en una pieza fundamental para construir un futuro más seguro y sostenible.

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