La segunda edición del Museo Vivo de la Artesanía abrió sus puertas en los altos de la Municipalidad Provincial de Arequipa, en plena Plaza de Armas. La actividad se desarrolló desde el miércoles 17 hasta el sábado 20 de junio y reunió a artesanos de distintos puntos de la provincia. De esta manera se logró acercar su trabajo al público y mostrar los procesos que existen detrás de cada creación.
A diferencia de una feria tradicional, los visitantes no solo adquirieron productos, sino que conocieron a quienes los elaboran. En la propia feria se realizaron talleres y demostraciones en vivo donde los propios artesanos explicaron las técnicas utilizadas en disciplinas como textilería, bisutería, bordado, madera y tallado en sillar.
Pedro Ccama Saravia, presidente del Consejo Local de Fomento Artesanal, destacó que la actividad logró concretarse pese a los cambios ocurridos recientemente en la administración municipal. «En realidad no se iba a dar esta actividad por el cambio de alcaldesa, pero gracias a la gestión del subgerente se ha llevado a cabo la versión dos”, señaló.
Uno de los principales objetivos fue difundir la identidad artesanal arequipeña a través de productos inspirados en elementos representativos de la región. «Tenemos prendas netamente alusivas a Arequipa como la flor de texao, el colibrí, la Catedral y otros monumentos que plasmamos en nuestros productos. No confeccionamos por confeccionar», afirmó.

Talleres para conocer el proceso artesanal
Uno de los atractivos del evento fueron los talleres demostrativos. En total se programaron diez actividades donde los asistentes pudieron interactuar directamente con los artesanos y participar del proceso de elaboración. Entre los temas abordados destacó la clasificación de la fibra de alpaca, una de las materias primas más importantes de la artesanía textil andina. «Enseñamos cómo hacemos nuestro trabajo. No solamente lo miraron, también lo palparon», explicó Pedro Ccama.
Los participantes aprendieron cómo se obtiene y clasifica la fibra según la zona del animal de donde proviene, así como los procedimientos de hilado y tejido utilizados por los artesanos. La experiencia también incluyó demostraciones de tejido manual, técnicas de bordado y elaboración de accesorios, permitiendo que turistas y arequipeños conozcan de cerca conocimientos transmitidos durante generaciones.
Artesanos de distintos distritos
La feria reunió a diez asociaciones artesanales provenientes de diversos sectores de la provincia. Entre ellas participaron representantes de Yura, San Juan de Tarucani, Pucasaya, Salinas Huito, Mariano Melgar, Cerro Colorado, Miraflores y el Cercado.
También formaron parte del evento organizaciones como la Asociación de Artesanos Bicentenario Angama Arequipa, Kory Maky, Uyma Millmayoc, Mujeres Artesanas Tejiendo Oportunidades con Manos Creativas, Santiago Mostajo, la Confederación Regional de Mujeres de Arequipa y los Artesanos del Fundo El Fierro.

Frente a la industrialización
Carlos Sánchez Salinas, subgerente de Turismo y Relaciones Exteriores de la Municipalidad Provincial de Arequipa, enfatizó que uno de los propósitos de la actividad fue fortalecer el vínculo entre los creadores y el público. «Los que están aquí son los mismos artesanos. No son intermediarios ni comerciantes. Ellos mismos hacen el esfuerzo de venir desde distintos centros artesanales».
De acuerdo a lo que explicó, los participantes forman parte de asociaciones previamente registradas y organizadas a través del Consejo Local de Fomento Artesanal (COLAFAR), lo que garantiza la participación directa de los productores. Sánchez sostuvo que espacios como el Museo Vivo cobran relevancia sobre todo donde parte del mercado artesanal ha sido desplazado por productos fabricados en serie. «Hay una industria de la artesanía que solamente se dedica a comercializar, descuidando aspectos importantes como la obtención de materia prima o el beneficio para las comunidades donde se desarrolla».
Agregó que la iniciativa deseó evitar que las técnicas tradicionales desaparezcan y fomentar que las nuevas generaciones mantengan vivo el oficio artesanal. «Quisimos que no se pierda la raíz ni el trabajo manual que ellos vienen desarrollando. También que estas prácticas pasen de generación en generación».


