Un violento operativo de desalojo se ejecutó en la segunda cuadra de la calle Jerusalén, en pleno Centro Histórico de Arequipa. El inmueble, una casona republicana que forma parte del patrimonio cultural de la ciudad, funcionaba como discoteca clandestina bajo el nombre Imperio Freetown. La diligencia judicial culminó con enfrentamientos, incendio parcial y nueve personas detenidas.
El predio pertenece al ciudadano Víctor Choque, quien lo alquiló en 2017 al señor César Augusto Loayza Vera para uso hotelero. Sin embargo, el inquilino convirtió el espacio en una discoteca sin autorización municipal. Según la abogada Karelia Encalada, el arrendatario pagó solo dos meses y luego se convirtió en ocupante precario.

Durante el desalojo, al menos 30 personas se atrincheraron en el techo del local. Lanzaron bombas molotov, encendieron llantas y colocaron balones de gas en la entrada. La Policía Nacional del Perú (PNP), con apoyo del rochabus, logró controlar el fuego y retirar a los ocupantes. El coronel Giuliano Arguedas, jefe de la División de Orden Público y Seguridad (DIVOPS), confirmó la detención de nueve ciudadanos extranjeros: cinco hombres y cuatro mujeres. Los detenidos fueron trasladados a la comisaria de Santa Marta.

El Ministerio de Cultura constató daños en puertas, ventanas, cornisas y estucados. Aunque la estructura no colapsó, el impacto simbólico y visual afecta la imagen patrimonial de la ciudad. Se ha iniciado un proceso administrativo sancionador y se evalúa una denuncia penal por daño al patrimonio.
Arequipa como patrimonio Cultural de la Humanidad
La Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación (Ley N.º 28296) establece que el Estado protege todo bien declarado o presumido como patrimonio, incluso si pertenece a propietarios privados. El artículo V indica que los titulares de esos bienes y la ciudadanía comparten la responsabilidad de cumplir y vigilar su protección.
La Recomendación sobre el Paisaje Urbano Histórico de la UNESCO (2011) exige integrar la conservación patrimonial en la planificación urbana. Para ello plantea compatibilizar usos, promover la participación ciudadana y aplicar protocolos específicos en zonas vulnerables.

Arequipa recibió en el año 2000 el reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad gracias a su arquitectura en sillar, su trazado urbano colonial y su valor histórico. Sin embargo, la UNESCO ha retirado ese estatus en otras ciudades que incumplieron sus estándares. Liverpool (Reino Unido) lo perdió en 2021 debido a desarrollos urbanos que alteraron su paisaje histórico. Dresde (Alemania) quedó fuera en 2009 tras la construcción de un puente moderno. En Perú, el Centro Histórico de Lima ya ha recibido advertencias por abandono y construcciones clandestinas.

William Palomino, investigador en conservación patrimonial, estima que en las últimas décadas se han alterado o destruido más de 500 inmuebles históricos. La mayoría de estos casos responde a usos comerciales sin regulación.
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa ha iniciado procesos administrativos por intervenciones no autorizadas en casonas coloniales, como la reciente denuncia contra la discoteca Imperio Freetown. La situación actual suma a una crisis estructural en la gestión del patrimonio urbano. La conservación del Centro Histórico requiere coordinación interinstitucional y participación ciudadana.
Nota de Jessimiel Rosas

