Martes, Junio 18, 2024
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“Morir en mi ley”, una novela sobre la violencia en lo cotidiano

"Me interesa que la novela sea un artefacto estético para cuestionarse" señaló el autor.

Lenin Heredia Mimbela es un escritor de Piura nacido en 1987. Es Bachiller en Literatura y Magister en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Publicó el libro de cuentos “La vida Invitable” en 2014 y su más reciente trabajo es “Morir en mi ley”, publicado bajo el sello editorial “Sietevientos Editores” en 2021.

“Lidia se ve confrontada en un mundo donde el papel de la mujer está expuesta a varios peligros. El mayor peligro está en su casa. Ella lo presiente, pero no lo acepta. Rebeca, su hija es su única fortaleza. Y aunque los días a veces se vuelven grises, ella sigue muriendo en su ley de vivir la vida”, así reza la sinopsis en la contraportada de “Morir en mi ley”. Esta es la primera novela de Heredia Mimbela, con quién tuvimos la oportunidad de dialogar a cerca del libro y la violencia enquistada en lo cotidiano.

Primero comentenos ¿Por qué decidió titular a su novela “Morir en mi ley”?

Mira, estaba dentro del proyecto inicial que uno de los personajes, que era El Trinchudo, decía justamente esa frase en la primera versión de la novela. A mi me pareció que contenía un asunto muy violento, una forma de ver el mundo, luego en las correcciones se perdió el momento en que el personaje lo dice, pero cuando yo volví a leer la novela, me di cuenta que tenía ciertos aspectos fuertes, violentos de alguna forma que se resumía bien en esa frase. Esa frase por sí sola podría representar bien la carga que había en los actos y por eso decidí dejarla así en su versión final.

Precisamente “Morir en mi ley” es una novela que retrata de manera cruda la violencia en lo cotidiano, desde lo familiar hasta lo criminal, y cómo ésta repercute interiormente en los personajes ¿Por qué decidió optar por este enfoque?

Bueno, fíjate que esto tiene que ver con mi primer libro. Yo publique un libro de cuentos titulado “La vida inevitable”, que recoge algunas historias de la ciudad de donde yo soy, de Piura. Digamos que yo, de alguna forma he notado de pequeño y cuando iba creciendo, que el entorno en el cual vivimos , sea familiar, en nuestro distrito, nuestra ciudad, nuestro país en general, es un entorno con distintas formas de violencia, y me parece que eso se termina filtrando, o tomando forma a través de la creación literaria. A mi me importa mucho el tema de las injusticias, el cómo esta organizada la sociedad, y esa forma de organización termina siendo un asunto violento. Ahora lo que si creo es que no sólo está de forma interna en lo familiar, sino que atraviesa toda la sociedad y por eso es que una novela no se reduce a un asunto personal, íntimo o privado, sino que se amplia a todos los espacios fuera de la familia.

¿Tuvo alguna referencia particular para crear al personaje de Lidia y para ambientar la novela?

En el caso de Lidia no tuve un prototipo especifico al momento de crearla como personaje literario. Ya aún cuando habia leído a varios autores [referentes] como Miguel Gutierrez en “Confesiones de Támara Fiol”, tejia la idea de que un personaje femenino escrito por un varón debía liberarse de una serie de estereotipos que usualmente se tratan. Por ejemplo, la idea de la mujer como personaje pasivo que no toma ninguna decisión. Debido a eso, yo habia pensado que -en un punto de la novela- era necesario que Lidia fuera un personaje activo, que tomará decisiones, que saliera, que trabaje afuera y no solamente dentro de su casa, porque generalmente se encierran en la idea de la mujer en la casa. Por otro lado, en una parte de la novela, los monólogos de Lidia han sido alimentados por una serie de testimonios que yo he leído de casos de violencia hacia las mujeres. Es un tema que me interesó y creo que cuando uno nota esos casos ve que hay recurrencias con ciertas cuestiones que se repiten. Yo procure explorar esa estructura.

Precisamente, me parece que Lidia representa a varios casos de mujeres violentadas que son ignoradas en el sistema judicial o policial. Justamente en una de las escenas podemos ver que las autoridades ignoran una denuncia que hace ella ¿Usted trató de retratar esta problemática en casos de denuncia social?

El tema de denuncia social -tal como esta visto- no es una cuestión que a mí me interese, pero si me interesa trabajar lo que sucede afuera. Yo creo que el asunto de las instituciones —en este caso la policía— es inevitable que cuando los ciudadanos o un personaje femenino tratan de pedir ayuda, suelen cerrarles la puerta. Me parece que ese es un asunto cotidiano. No sé si es denuncia social, pero si es un tema que está presente y me interesaba plasmarlo. Si bien no lo he vivido, lo he visto y sé que sucede. Si me interesa que haya una especie de identificación.

Otro de los temas de su libro es la monotonía y la rutina en que vive el personaje. En cómo Lidia se siente oprimida e íntimidada. En uno de los pasajes del libro, ella dice “Una vive nomás, sin pensar si hace bien o mal, para eso sirve la rutina” ¿Este es un elemento que eligió en base a una narrativa de la rutina o cotidianidad?

Sí, de alguna forma sí. Como comenté, la mujer ha estado ligada a la vida familiar, y normalmente cuando se escribe de ellas se le relaciona con ese espacio, pero yo consideraba que ese no era el adecuado. Una mujer no está a gusto en un lugar en el que se le restringe, y por eso yo estaba interesado en que para Lidia —y el espacio cotidiano, familiar o de casa— fuese más bien hostigante y rutinario, donde es necesario salir. Esa era la idea, salir a la errancia –por decirlo de alguna forma— que va por muchos lugares, nunca encuentra un hogar y yo creo que eso es mejor a que una rutina que te termina agotando.

¿Por qué decidió introducir al personaje de Rebeca, una niña en medio de tanto caos e indiferencia?

Si, mira. De hecho, el personaje de Rebeca estaba desde la primera versión del texto de la novela y no podía imaginarme a este personaje de Lidia sin una hija, yo sentía que quería darle ambiente a una familia. Y luego poco a poco en el proceso creativo note que el tema de la niña daba varias cuestiones para trabajar, por un lado el hecho de que la mujer no quiere vivir en este espacio, también hay una relación tensa respecto a los hijos. Está la niña a la que quiere, pero que criarla tampoco es sencillo. Por otro lado, Rebeca tiene ese aire infantil y necesario que puede reducir un poco todo este aire violento de la novela. Ese es el punto blanco, me parecía que era necesario para contrastar lo que estaba planteando la novela.

Si, en la novela también está presente una voz contraria a la línea argumental que es la indiferencia del estado. Esta aparece en los momentos en que los manifestantes campesinos claman por justicia ¿Es esta la esencia de la novela? ¿Clamar por justicia?

Sí, creo que la esencia de la novela -visto a grandes rasgos- es cómo hay situaciones de justicia que son externas y terminan afectando a los individuos. Es como si todo estuviese organizado de alguna forma para afectarnos y no para garantizarnos el bienestar, y claro habría que preguntarse desde hace cuanto en el caso específico de este clamor. A mí me interesa retomarlo en un proyecto posterior, pero son luchas muy antiguas y si esto lo relacionamos con lo que mencionas de la policía, bien podríamos decir que hay defecto. Las autoridades o las instituciones que deberían estar velando por nosotros, no lo están haciendo. Habría que preguntarse por quien lo hacen. Creo que la idea de la injusticia es importante para organizar la novela.

¿Usted busca hacer activismo político con su literatura?

No directamente. Creo que hay un límite entre el activismo político que puede tender al asunto planetario, pero si me interesa muchisimo el tema de lo que sucede afuera y el no hacer literatura intimista. Nosotros tenemos como como agendas personales e históricas. Las agendas personales tienden a ser muy cortas y privadas, mientras que las históricas son mucho más amplias y tengo la impresión que estas nos permiten muchas más posibilidades. Aún con ello, me interesa que también la literatura sea un artefacto estético y creativo que sea disfrutable. Me interesa el trabajo de Juan Rulfo que recrea todo un espacio de manera tan atractiva pero que también sirve para cuestionarse.

¿Por qué escribe usted?

Es una pregunta amplia. Escribo porque es el medio por el cual puedo expresar algunas de mis ideas, algunas de las historias que he sido testigo y porque siento que esa es la forma en la que puedo trasladar mucho de mi aprendizaje. También porque considero que es una manera de discutir ciertos temas que tal vez no están bien.

¿Tiene algún proyecto en curso que este realizando?

Sí, tengo dos proyectos, por un lado estoy interesado en escribir cuatro novelas a cerca de Piura, “Morir en mi ley” es la primera y ahora estoy escribiendo una segunda novela sobre el tema, que retoma algunos personajes como Lidia y Rebeca. Estoy interesado en esa línea y en paralelo estoy haciendo un trabajo de diarios de escritores, que es un tema que me interesa mucho. Cuando yo he necesitado motivación para el trabajo de la escritura, leía diarios de escritores y encontraba herramientas. Ese es un tema, que en paralelo a mi actividad creativa y narrativa, me interesa también trabajar.

Por Rivaldo Vásquez.

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