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Un árbol, Una vida: Sembrando memorias en los queñuales de Arequipa

La iniciativa que transforma el duelo en vida y restaura los ecosistemas del Chachani

La asociación «Un árbol, una vida» nació en 2021 de un momento de profundo dolor transformado en esperanza. Faviana Deglane, una de sus fundadoras, relata que la iniciativa surgió para homenajear a Hernán de Romaña, un amigo que falleció en pandemia. Lo que empezó como un permiso para sembrar 100 plantones de queñua, escaló rápidamente a 900 gracias al cariño de familiares, amigos y amantes de la naturaleza.

Hoy, este colectivo trabaja formalmente bajo un convenio de 10 años junto al SERNANP y DECOSUR para proteger la biodiversidad local. Su misión es revertir la deforestación de las faldas del volcán Chachani, una zona que, según Faviana Deglane, ha perdido cerca de mil hectáreas de bosque nativo. Históricamente, estos árboles fueron talados para construir la ciudad, alimentar locomotoras y proveer leña a las picanterías tradicionales de Arequipa.

El pasado 7 de marzo, en una jornada íntima y eficiente, se concluyó la siembra del 2026 de 1300 plantones iniciada el 13 de febrero, postergada por la lluvia. En esta última jornada se logró sembrar 100 nuevos ejemplares de queñuas cuyo nombre científico es “Polylepis Rugulosa”. Cada voluntario trabajó con dedicación, sabiendo que cada plantón colocado es un paso hacia la restauración de suelos que hoy sufren de erosión.

Bajo la supervisión técnica del SERNANP, los guardaparques Jimmy Menéndez y Leopoldo Choque guiaron la actividad para asegurar la supervivencia de la especie. Ellos recordaron que la queñua es una planta con características únicas que la hacen nuestra mayor aliada contra el cambio climático. Sus raíces actúan como esponjas naturales que retienen la humedad y alimentan los manantiales que abastecen a la ciudad de Arequipa.

El SERNANP garantiza que el trabajo no sea un esfuerzo aislado, sino una acción planificada en las zonas que realmente necesitan intervención. Esta alianza institucional permite que cada árbol sembrado cuente con el respaldo técnico necesario para cumplir su función ecosistémica.

Cabe resaltar, que esta labor de reforestación es fundamental para que la ciudad no vuelva a sufrir las trágicas consecuencias de las temporadas de lluvias pasadas. Los bosques de queñua funcionan como una infraestructura natural que frena la velocidad del agua y evita que el suelo sea arrastrado, reduciendo la formación de huaicos que golpean las zonas urbanas. Al recuperar la cobertura vegetal en el Chachani, estamos construyendo un escudo protector que mitiga inundaciones y protege la vida de miles de arequipeños.

Para unirse a esta causa, el requisito principal es simplemente tener la voluntad de sumar un «granito de arena» en las próximas salidas. Los interesados pueden participar de tres formas: asistiendo como voluntarios a las siembras, donando árboles o rindiendo homenaje a un ser querido.

IMPORTANTE: La asociación “un árbol una vida” facilita la logística y convocatorias y es SERNANP quien indica los puntos críticos de intervención para que el impacto sea real.

Cada árbol sembrado en el Chachani es una historia que crece, un recuerdo que echa raíces y una barrera contra la desertificación. El impacto de «Un árbol, una vida» junto al SERNANP demuestra que ciudadanos bien organizados pueden generar cambios profundos. Arequipa agradece a quienes, con manos en la tierra, deciden proteger el agua y el oxígeno de las futuras generaciones.

Polylepis Rugulosa – Queñua

Por: Sol Farah Luna Castillo

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