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La historia desconocida de la UNSA y el libro que reconstruye su primer siglo con documentos inéditos

La obra "La Universidad de Arequipa. Historia de la Universidad Nacional de San Agustín (1828-1928)" fue presentada durante el III Congreso Internacional de Investigación y Desarrollo Social. Alejandro Málaga Núñez Zeballos, expuso episodios poco conocidos sobre los orígenes de la casa agustina.

La historia de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) volvió a ocupar un espacio de reflexión académica en el desarrollo del III Congreso Internacional de Investigación y Desarrollo Social. En este encuentro, el historiador Alejandro Málaga Núñez Zeballos presentó su libro, publicado en 2025, «La Universidad de Arequipa. Historia de la Universidad Nacional de San Agustín (1828-1928)». Una investigación que reconstruye el primer siglo de vida de la institución a partir de documentos conservados en sus propios archivos.

La obra, desarrollada gracias a un fondo concursable de investigación de la UNSA, analiza el proceso de formación de la universidad desde su creación en 1828. Inicialmente fue fundada como Universidad del Gran Padre San Agustín del departamento de Arequipa. En un momento marcado por la reciente independencia del Perú y la reorganización política del país.

Málaga explicó que, aunque Simón Bolívar dispuso la creación de una universidad para Arequipa en 1825, la institución tardó varios años en consolidarse debido a la necesidad de reunir a los pocos doctores que existían entonces en el departamento. Ellos conformaron la base académica con la que finalmente nació la universidad. «Se crea la universidad en lo que se llama la sala de fundadores, lamentablemente, actualmente es una oficina administrativa con cerros de expedientes. Ojalá que se le dé el lugar que merece, porque ahí se fundó la universidad y ahí se graduaban nuestros egresados de bachiller, de licenciado y de doctor».

Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es que, durante sus primeras décadas, la universidad no funcionó como un centro de enseñanza permanente. Pues entre 1828 y 1863 la institución se dedicó principalmente a otorgar grados académicos, ya que el Estado no destinaba presupuesto para contratar profesores. Quienes deseaban estudiar debían pagar directamente a un docente particular. Una vez preparados, presentarse ante un jurado universitario para rendir exigentes evaluaciones orales y escritas. «Había que juntarse entre 10 muchachos, que papá pagara al profesor y sólo así tenían un profesor y hacían que funcionara la universidad», resaltó el historiador.

El proceso para obtener un grado también difería notablemente del actual. Los postulantes debían presentar documentación personal, acreditar su bautismo católico, pagar los derechos correspondientes y enfrentar un examen público. En este último extraían al azar un tema que preparaban durante 24 horas antes de defenderlo ante varios doctores de la universidad. Si aprobaban, podían aspirar sucesivamente a los grados de bachiller, licenciado y doctor.

Presentación de libro durante III Congreso Internacional “Investigación y Desarrollo Social”.

La primera mujer universitaria de Arequipa

Entre los principales aportes del libro destaca la identificación de María Mercedes Ponce, la primera mujer que estudió y ejerció la docencia en la Universidad Nacional de San Agustín.

Según relató Málaga, Ponce inició sus estudios en Letras. Posteriormente, se especializó y viajó a España para doctorarse en Lengua Castellana en la actual Universidad Complutense de Madrid. Al regresar al Perú, se incorporó como docente universitaria, convirtiéndose en una figura pionera en la educación superior arequipeña. «En el libro lo digo, no sería la doctora Ella Dunbar Temple en la San Marcos, sino María Mercedes Ponce, una arequipeña, la primera mujer en ser nombrada catedrática en una universidad. ¿Qué problema he tenido? Que no todas las universidades tienen su historia».

Para el investigador, este hallazgo invita a replantear parte de la historia de la participación femenina en las universidades peruanas y abre nuevas líneas de investigación sobre las primeras profesionales formadas en distintas carreras de la UNSA.

La construcción de la «cuna jurídica del Perú»

Otro de los temas abordados en la presentación fue el origen de la tradición jurídica de Arequipa. Málaga explicó que durante el primer siglo de funcionamiento de la universidad la Facultad de Derecho concentró buena parte de la formación profesional del sur del país. Todo esto en una época en la que todavía no existían universidades en ciudades como Moquegua, Tacna, Arica o Iquique.

Esta influencia permitió que Arequipa consolidara su reconocimiento como la cuna jurídica del Perú. Formó generaciones de abogados y juristas que posteriormente desempeñaron un papel relevante en la vida política e intelectual del país.

Una investigación construida desde los archivos

El autor señaló que gran parte del valor del libro radica en el uso de fuentes documentales originales conservadas en la propia universidad. Durante varios años revisó miles de páginas de libros de actas, reglamentos, expedientes académicos y documentos administrativos que permitieron reconstruir aspectos poco conocidos de la historia institucional. «Mi mayor satisfacción va a ser que lo lean y que algún día me digan, yo leí tal parte, me interesó, o estuvo aburrido, pero lo leí «, expresó durante la ponencia.

La publicación, que abarca el periodo comprendido entre 1828 y 1928, se encuentra disponible en formato digital a través del repositorio institucional de la UNSA. Dicho libro es una de las investigaciones más completas realizadas hasta ahora sobre los primeros cien años de la casa agustina.

Antes y después de logotipo de la UNSA (Lado izquierdo primero logo usado, lado derecho actual logo)

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